V. J. + V. M.
Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriales. Miqueas 5,3
Que en esta Navidad nos dejemos tomar de la mano por María.
Ella acoge la Palabra, la guarda en su corazón, camina entre sombras y luces… y, en silencio, nos conduce hasta el pesebre donde Dios se hace Niño. Que en nuestro hogar suceda lo mismo: que en medio de las prisas, de las comidas y de los regalos, haya un rincón sencillo donde podamos contemplar, juntos, el rostro de Jesús recién nacido.
Que María, Madre y Maestra, enseñe a nuestra familia a escucharse más, a perdonarse mejor, a abrazarse sin miedo. Que cada gesto de cariño sea como una pequeña estrella que indique el camino hacia el Amor que no pasa.
Jesús, Hijo de María, nacido en Belén, bendice nuestra casa; entra en nuestras conversaciones, en nuestras preocupaciones y en nuestras alegrías.
Y que, de la mano de la Virgen, esta Navidad no sea solo un recuerdo bonito, sino un comienzo nuevo para todos.




