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Nace en Carazo de la Sierra (Burgos) el 24 de octubre de 1944. Hija de Lorenzo y Margarita, es la segunda de seis hermanos.

Ingresó en el Instituto, en calidad de aspirante, iniciando el postulantado el 2 de agosto de 1958. E hizo su primera profesión en mayo de 1963, a la edad de 18 años.

Pronto es destinada a Alemania, donde permaneció por espacio de 40 años, durante los cuales fue traslada en diferentes periodos de tiempo entre las tres comunidades existentes en la nación alemana.

Durante su estancia en Alemania manifestó un gran cariño a los niños del internado que era la escolanía de la Catedral, porque decía que con su canto alaban a Dios. Así mismo cuidaba a los seminaristas de Soria que iban a trabajar a Alemania en el verano, para pagar sus estudios, los cuales iban los domingos a comer con las hermanas y pasaban un día agradable, siempre decía tenemos que cuidarlos serán nuestros sacerdotes. La mayor parte del tiempo estuvo encargada de la cocina, cosa que le gustaba y lo hacía con ilusión y alegría y con sus compañeras de trabajo se entendía bien. En esta etapa también trabajó por las misiones, con lo que sabía hacer, manualidades con las que organizaba tómbolas, para enviar lo recaudado a las
misiones.

En enero de 1999 es destinada a Albacete y ese mismo año se le destina a la comunidad de Santa Olalla, Toledo, donde permanece por espacio de 4 años, durante los cuales se inserta en la
comunidad parroquial visitando enfermos y a las familias necesitadas.

Su última etapa la vive en Albacete, pero no menos fructífera en entrega y dedicación, llega a esta comunidad en el año 2003, como responsable de la cocina, distinguiéndose al igual que en
las otras comunidades donde estuvo, por su preocupación y atención a cada hermana, trabajando al máximo, siempre sonriente y desviviéndose por ayudar al que necesitaba, dentro y fuera de casa.

Desde el año 2016 su salud empieza a deteriorarse más progresivamente, hasta quedar totalmente dependiente en el año 2022. A lo largo de sus 80 años de edad y 62 de Profesión religiosa, siempre ha sido una persona humilde, con un corazón grande, siempre dispuesta a ayudar, a tender una mano a todos los que lo necesitaban. Para nosotras la Hna. Florentina como
Presentacionista es un referente de su sencilla fidelidad a la voluntad de Dios como María y su creatividad en abrir fronteras para el Reino.


“Para nuestro consuelo y estímulo, hemos de recordar, que nuestra vida comunitaria no se cierra
con la muerte, sino que se abre a la eternidad y se prolonga definitivamente en el Cielo” (Dir 75).

Albacete, 15 de julio de 2025

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Relato del fallecimiento de la Hna. Florentina.

+ El catorce de julio de dos mil veinticinco, parte a la casa del Padre, la Hna. Florentina Izquierdo Palomero, en la comunidad de Albacete.

Estando la comunidad de Albacete en Ejercicios espirituales, el día 14 de julio de 2025, al ver que la Hna. Florentina ya estaba en su etapa final, se le pide al director de los ejercicios, que le haga la recomendación del alma.

A las 13 horas antes de la meditación nos reunimos toda la comunidad, el diacono Enrique Alonso, que está realizando los ejercicios espirituales con la comunidad y D. Jesús Rodríguez Torrentes, director de los ejercicios, ante el lecho de la Hna. Florentina, para pedir por su alma a Dios, y estando en ese momento de oración comunitaria en que el sacerdote la ponía en manos de Dios, dio su último suspiro, quedando su semblante en paz.

Como toda separación nos causa dolor su partida, pero a la vez damos gracias a Dios por su vida, por su ser Presentacionista, por entrega y servicio un largo etc.

Siguiendo aun en el ambiente de los EE, se organizó el entierro de la Hna. Florentina, la cual se veló en la capilla de la comunidad de Albacete como es costumbre, hasta el 15 de julio por la tarde que fueron sus exequias.

Vinieron a darle el último adiós, D. Ángel Román, obispo de Albacete que estuvo rezando por la hermana en la mañana del día 15, por no poder acompañarnos en la misa de entierro, así mismo algunos sacerdotes y conocidos y allegados de la comunidad y de la Hna. Florentina como los de la asociación de sordos a la que pertenecía. Y sobre todo destacar la compañía de su familia, que asistió en gran número, de hermanos y sobrinos.

La Eucaristía la presidio D. Pedro Ortuño, delegado de la vida religiosa, y concelebraron D. Pedro Roldán, capellán, D. Francisco San José y el diacono Enrique Alonso, nos acompañaron su familia, algunas religiosas y los allegados a la comunidad y a la hermana en particular (asociación de sordos). Una celebración sencilla y emotiva, la M. Laura leyó la semblanza de la vida de la Hna. Florentina, y los cantos fueron dirigidos por las hermanas. Al finalizar la celebración Eucarística nos dirigimos al cementerio, las hermanas de la comunidad y la familia para dar sepultura a los restos mortales de la Hna. Florentina, en la parcela perteneciente a la Congregación, como último adiós se rezó un responso y se cantó.

Q.D.E.P. Hna. Florentina