Celebrar 50 años no es solo contar tiempo: es reconocer una fidelidad. Con este logo iniciamos el camino jubilar de la Congregación en Costa Rica, con gratitud por lo vivido y con esperanza por lo que el Señor seguirá haciendo en su Iglesia.

La Eucaristía, centro de todo

La Eucaristía es el centro que sostiene y orienta nuestro apostolado. En el corazón del diseño aparece en el centro mismo de la bandera: Jesús en el centro de la nación. Es un signo sencillo y fuerte que proclama que Dios no ama “en general”, sino que se encarna en un pueblo concreto, camina con su historia, acoge sus límites y no abandona nunca a sus hijos.

El lirio: María, primer Sagrario

El lirio es alusión a la Virgen María: sus virtudes y su modo de pertenecer a Dios son el tesoro que hemos querido compartir con esta hermosa tierra. María es el primer Sagrario; por eso es inseparable de la Eucaristía. Su figura no se entiende por sí sola, sino por su relación con Dios. Y también nosotras: vamos a Jesús por María, y volvemos una y otra vez a la Eucaristía como trasfondo y principio de nuestra misión.

Como repetía nuestro Fundador, el camino es claro: “A Jesús Sacramentado por María Presentada, a través de la Parroquia”.

PRAESENTATA 1953-1967 P.A. Mª R…

Un pétalo que dibuja el Corazón de Jesús

Uno de los pétalos forma el Corazón de Jesús: un corazón que late por Costa Rica desde la Eucaristía. No es un adorno: es un mensaje. La adoración no nos aparta de la vida, la sostiene; no nos encierra, nos envía; no nos aísla, nos hace más Iglesia y más parroquia.

Comienza el Jubileo

Este logo quiere ser, desde el primer día, una invitación: volver al centro. A Cristo vivo en la Eucaristía. A María Presentada, que nos enseña la fidelidad silenciosa. A la parroquia, casa y misión, donde el Señor nos sigue esperando y enviando.

Si has caminado con nosotras en estos 50 años, este signo también es tuyo: es memoria agradecida y promesa de futuro.